miércoles, 11 de marzo de 2015

Cristina armó un nuevo clóset colonial?



En el nuevo mapa de la geopolítica mundial que reservó el Gobierno para la Argentina con la idea de "salir del clóset colonial", tal como anunció la Presidenta en el Congreso , hay nuevos socios que ya fijaron sus reglas de juego en aparente superioridad de condiciones.
Mal que le pese a Cristina Kirchner , la Argentina podría ingresar en otro tipo de "closet colonial" si no se toman los recaudos necesarios. La diplomacia que impuso la Presidenta ya no estará atada a asociaciones con los Estados Unidos o los países de la Unión Europea . En cambio, el Gobierno se abrazó a China y a Rusia sin tapujos.
En su discurso ante el Parlamento, Cristina Kirchner enumeró las bondades de los acuerdos con Moscú y Pekín. Pero dejó varios interrogantes o agujeros negros sin responder.
Por ejemplo, en ningún tramo de su mensaje habló de los objetivos reales de la estación espacial que China instalará en Neuquén durante 50 años y que varios especialistas en materia de defensa aseguran que podría usarse con fines militares. El Gobierno niega esto y asegura que ese acuerdo es similar al que se firmó con la Unión Europea por una estación en Mendoza. Pero eso resulta ser toda una falacia si se sabe que la contraparte del acuerdo con Pekín será la Agencia Nacional China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites (CLTC) que depende directamente del Ministerio de Defensa chino. En cambio, la contraparte europea en el caso de la estación espacial de Mendoza es una agencia de actividad espacial similar a la NASA que nada tiene que ver con un organismo militar.
En su discurso ante el Parlamento, Cristina Kirchner enumeró las bondades de los acuerdos con Moscú y Pekín. Pero dejó varios interrogantes o agujeros negros sin responder
La Presidenta instó a la oposición a no ser "estúpidos" y "abrir la cabeza" para aceptar los acuerdos con China. "Cómo no vamos a tener relaciones normales y civilizadas con aquellos que nos vienen a ofrecer su ayuda", dijo una eufórica Cristina Kirchner ante los legisladores. Pero no se detuvo en aclarar por qué el Gobierno selló un acuerdo que le permitirá a Pekín avanzar en obras de infraestructura con adjudicaciones directas. Tampoco despejó los interrogantes de los gremios o de la UIA respecto al ingreso ilimitado de mano de obra china.
En tal caso, si el Gobierno está dispuesto a sellar con fuerza la alianza estratégica integral con Pekín no le vendría nada mal incorporar la premisa central que rige desde 2013 en el PC Chino de Xi Jinping en cuanto al duro combate contra la corrupción. En esta lucha ya hubo 68.000 funcionarios chinos investigados y le costó la cabeza a un ministro de Seguridad, al vicepresidente de la Comisión Militar Central y al secretario general del partido comunista en un importante canton, entre otros.
Desde el Congreso, Cristina Kirchner también lanzó elogios hacia Rusia y anticipó que la sexta central nuclear se acordará con la administración de Vladimir Putin . No es el único negocio que cerró con Rusia. También esta en marcha la construcción de la represa Chihuido en Neuquén, la compra de tres helicópteros militares y el desarrollo de eventuales negocios petroleros en Vaca Muerta con YPF .
Resulta llamativo o contradictorio que un gobierno que se jacta de bregar por los derechos humanos decida acordar con dos países que están severamente cuestionados por organizaciones internacionales a raíz de la falta de libertades y fuertes persecuciones políticas.
Nadie entiende aún por qué la Presidenta decidió anticipar el acuerdo nuclear con Moscú sin previo llamado a licitación. A cambio de ello, Rusia prometió ampliar la compra de alimentos argentinos para contrarrestar el faltante de productos de Estados Unidos o Europa por las sanciones aplicadas por estos tras el conflicto de Ucrania . Pero nada de estas medidas se concretó hasta el momento al menos oficialmente.
No son los únicos puntos oscuros que deja el kirchnerismo en el vínculo con sus nuevos socios mundiales. También resulta llamativo o contradictorio que un gobierno que se jacta de bregar por los derechos humanos decida acordar con dos países que están severamente cuestionados por organizaciones internacionales a raíz de la falta de libertades y fuertes persecuciones políticas.
Uno de los mayores especialistas en política China como es el profesor argentino Jorge Malena destaca en uno de sus últimos escritos que "para que la política bilateral de China y la Argentina llegue a buen puerto, la contraparte argentina debería contar tanto con un estudio de diagnóstico y prospectivo sobre el lazo con China, como también con un trabajo que evalúe el progreso del Plan de Acción". Y aclara que "sólo de esa manera, podrá comprobarse si los enunciados sobre la salvaguarda de los intereses de ambos países no son meras expresiones de deseos sino objetivos asequibles". Nada de esto parece haberse impuesto la Presidenta al regresar de su gira asiática.
En este nuevo escenario mundial donde Cristina Kirchner busca escapar del "clóset colonial" y aliarse con nuevos socios se correrá el riesgo de caer en históricas reiteraciones si no se cuida lo que los politólogos norteamericanos Daron Acemoglu y James Robinson señalan en su trabajo "Por qué fracasan los países", las instituciones políticas y económicas inclusivas, en detrimento de las extractivas. En caso contrario, la Argentina quedará atrapada a un nuevo "clóset colonial" de diferente color político..


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