miércoles, 16 de abril de 2014

 LA DOCTRINA PERONISTA 
PROLOGO
En determinado momento de la vida de los pueblos, se hace necesario volver a las fuentes para revitalizar la fe puesta en el logro de los más altos intereses de la comunidad, tanto de los hombres como de las mujeres que la componen.Juan Domingo Perón, en su testamento político ha instituido al Pueblo Argentino como su único heredero y mal uso se hace de esa herencia al dilapidarla como tontos que ignoran el valor del acervo que les deparó la fortuna.Es por ello que en estos momentos críticos que vive nuestro Movimiento Nacional Peronista, propugnamos el retorno a las fuentes, al origen de nuestra Doctrina Peronista que es esencialmente Nacional, Humanista y cristiana.Recordemos que Perón dijo: Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma, por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.No olvidemos que Evita dijo: Nosotros, que hemos encontrado el líder, no tenemos más que un solo problema: que cuando el hambre se vaya, quede la doctrina, para que sea la bandera del Pueblo.

PORQUE SOY PERONISTA

El peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente, ha dicho Perón. Por eso es convicción y fe. Es convicción porque nace y se nutre en el análisis de los hechos, en la razón de sus causas y de sus consecuencias.Tiene el empuje y la dinámica de la historia en marcha. Es la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días. Es trabajo, es sacrificio y es amor, amor al prójimo.Es la fe popular hecha partido en torno de una causa de esperanza que faltaba en la Patria y que hoy proclama el pueblo en mil voces distintas en procura de una libertad efectiva nunca alcanzada, a pesar del dolor y del esfuerzo de este glorioso pueblo.en la lucha todos tenemos un puesto y esta es una lucha abierta por el ser o no se de la Argentina. Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera  y por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo  que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas.Si el pueblo fuera feliz y la patria grande, ser peronista sería un derecho; en nuestros días, ser peronista es un deber, POR ESO SOY PERONISTA. Soy peronista, entonces, por conciencia Nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de Perón.Soy peronista, en fin, por convicción y por sentimiento, por confianza en la bondad y en los esfuerzos de los trabajadores, en esta lucha por la total independencia económica de la Patria, por nuestra completa liberación y por nuestra absoluta y límpida soberanía

PALABRAS PARA SIEMPRE DE JUAN DOMINGO PERON

Quienes quieran oír que oigan. Quienes quieran seguir que sigan: mi empresa es alta y clara mi divisa. Mi causa es la causa del pueblo, mi guía la bandera de la Patria. Mejor que decir es hacer. Mejor que prometer es realizar.Primero la Patria, después el Movimiento y por últimos los hombres.Ningún buen argentino que se precie de tal, puede permanecer inactivo cuando lo que esta en juego es el destino de la Patria. Hemos hecho una doctrina, que es para el pueblo argentino, que está tomada del pueblo argentino;  no hemos inventado nada. Lo que el pueblo quiere lo hemos traducido en una doctrina de carácter económico, político, social y cultural.Una sola doctrina: La peronista. Una sola bandera: La de la patria. Una sola grandeza: la de esa bandera y esa Patria.

PALABRAS PARA SIEMPRE DE EVITA

El peronismo será revolucionario o no será nada.
Ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria.
El siglo XX será recordado por el protagonismo triunfante de la mujer.
El verdadero peronista está en marcha y nada ni nadie lo podrá detener.
El justicialismo es el sendero que unifica al pueblo en su lucha por la dignidad de la condición humana y su felicidad.
Les aconsejo que elijan bien a sus dirigentes, que sean ideales y que quieran a los trabajadores.
“NO HAY NUEVOS ROTULOS QUE CALIFIQUEN A NUESTRA DOCTRINA NI NUESTRA IDEOLOGÍA, SOMOS LO QUE LAS VEINTE VERDADES PERONISTAS DICEN, NO ES GRITANDO “LA VIDA POR PERON” QUE SE HACE LA PATRIA, SINO MANTENIENDO EL CREDO POR EL CUAL LUCHAMOS”
(Juan Domingo Perón)

FUNDAMENTOS DOCTRINARIOS DEL PERONISMO

La doctrina Peronista es el alma misma del Justicialismo, porque en la medida que sea inculcada, conocida, interpretada y fundamentalmente sentida y amada, engendrará la mística. Esta es una verdadera y profunda fuerza moral imparable, que lleva a la realización de cuanto implica el contenido de esa Doctrina, en todas las áreas del Quehacer nacional, provincial, comunal y barrial, en pos del único y gran objetivo, la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación Argentina. La Doctrina Peronista la constituye un conjunto de principios y definiciones que deben orientar y fundamentar todas las acciones que adopten las compañeras y los compañeros, en la conducción del Movimiento, en el Partido Justicialista y en la vida diaria de cada uno. El conocimiento e interpretación de esos principios y definiciones en forma precisa y ampliar, es responsabilidad irrenunciable de cuantos asuman cargos o tengan tareas en los organismos partidarios, del Estado y de la Comunidad, por que así se asegura la unidad de acción sobre la base de una unidad de concepción. Quienes formen parte del Movimiento y del Partido; deben ajustar su conducta a esos principios y definiciones y convertirse en predicadores de la Doctrina Peronista a que los obliga esa militancia. Única manera de poder llevar al conjunto de toda la población, el conocimiento de esa doctrina para que aprecien sus bondades, y le den su apoyo y colaboración necesaria para poder concretarla en hechos. Es necesario lograr en los destinatarios de la Doctrina, un nivel adecuado de afinidad ideológica y espiritual con los conceptos doctrinarios que la fundamentan y sustentan. De esa manera cada uno ajustará su proceder a la misma, con razón y corazón, evitando violentarlas y omitiendo los apetitos e intereses y ambiciones personales. Esto se logrará a través de una predica constante, paciente, sincera, eficaz y persuasiva de los que tienen la mística: La Doctrina, al ser bien comprendida y sentida, engendra en el espíritu de sus adeptos, esa mística, que  a su vez, deben prepararse para ser predicadores. La Doctrina Peronista, está contenida en los discursos, mensajes, leyes, decretos, manifiestos, escritos que nos dejó JUAN DOMINGO PERÓN  y sobre todo en el accionar práctico de PERÓN  y de la siempre e inolvidable compañera Evita. Todo peronista con mística e inquietudes, debe recurrir a la lectura de lo mucho que nos dejaron PERÓN y EVITA, esos significa volver a las fuentes. Todo  predicador del peronismo, además del conocimiento justo de la Doctrina Peronista, debe ocuparse de adquirir la técnica de un predicador y practicarla.

BREVE DEFINICIÓN DE LA DOCTRINA PERONISTA

El justicialismos es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y humanista.
Es una nueva filosofía de la vida, en el sentido que defiende y ayuda a la viada del ser humano, facilitando la solución de sus problemas vitales y diarios, porque le da elementos para su progreso físico, social y espiritual. Tiene el fermento necesario para crear un nuevo tipo de humanidad, un ser humano de mente, cuerpo y espíritu plenamente desarrollados y en equilibrio, una persona con vocación solidaria y con una serena alegría que proviene de su fe en la grandeza de la humanidad y su destino.
Es simple porque va derecho a la verdad, enfrenta en forma clara los problemas fundamentales y los resuelve con principios sencillos y concretos, adecuados a cualquier mentalidad.
Es práctica porque enseña a obrar. Es toda acción, no habla de lo que habría que hacer por el ser humano en general, sino que da criterios para resolver en forma práctica los problemas de todos los días. Es popular porque se ocupa primordialmente de los trabajadores y del conjunto que estos constituyen.
Es profundamente cristiana porque el sostén vital del peronismo reside en una valorización de las fuerzas humanas y sociales en todos sus aspectos, materia, mente y espíritu, individuo y comunidad. Es la aceptación del evangelio de Jesús: igualdad de todos los seres humanos, amor al prójimo sin omitir la condena los explotadores y esclavizadores, respeto a la propiedad privada siempre que no perjudique a la sociedad. Es el reconocimiento de la suprema dignidad del trabajo, estabilidad de la familia  y consideración de la misma como pilar fundamental de la sociedad. Es el sentido social de la justicia y el respeto integral de la persona humana.
Profundamente humanista porque está centrada en el ser humano, al que considera como único fin y hacia el que dirige toda su acción.
Considera a todos los seres humanos como personas, si excepción. Al margen de toda élite, religión, etnia, etc; reivindica a los humildes de todas las naciones y proclama la primacía, en nuestra amada patria argentina, de una sola clase, la de los que trabajan.

EL HOMBRE Y LA COMUNIDAD

Sin el ser humano no podemos aprender en modo alguno los fines de la naturaleza, el concepto de la humanidad, ni la eficacia del pensamiento.
Toda la base fundamental filosófica de nuestra Doctrina Peronista reside en no darle al hombre dos dimensiones terrestres, sino darle también la tercer dimensión, mirando al cielo.
Para el peronismo, el ser Humano necesita de la comunidad para alcanzar su pleno desarrollo y la comunidad se realiza por la superación individual de sus componentes.
Estamos convencidos que la “Comunidad Organizada” es el punto de partida de todo principio de formación y consolidación de las nacionalidades, no solo en el presente sino en el futuro. La comunidad debe ser conscientemente organizada. Los pueblos que carecen de organización pueden ser sometidos a cualquier tiranía.
Se tiraniza lo inorgánico, pero es imposible tiranizar lo organizado. Además la organización es lo único que va mas  allá del tiempo y triunfa sobre el. Pro un ultimo, si tendríamos que decidir por un factor aglutinante, optaríamos por la solidaridad social, como fuerza poderosa de cohesión que solo un pueblo maduro puede hacer germinar.
Solo en el dilatado marco de  la convivencia puede producirse la personalidad libre.

EL HOMBRE Y EL ESTADO

Debemos coordinar los dos principios fundamentales que en la democracia no son antagónicos: el hombre y el estado. No ya frente a frente, sino complementándose para la consecución del fin ultimo, el bienestar general.
Las patrias se salvan o se hunden por la acción de su pueblo. Los hombres que tienen la responsabilidad del gobierno, sin el pueblo son ineficaces, inesperantes e intrascendentes.
Todas las libertades llegan a generar el mas feroz egoísmo si en su ejercicio, no se articula la libertad de cada uno con la libertad de los demás.
El peronismo acepta e interpreta que el Estado es un ente coordinador de los intereses de la comunidad, orientándolos para alcanzar el Bien de la misma, la felicidad del pueblo y la grandeza Nacional en un clima de paz y justicia social.
No aceptamos la explotación del Hombre por el Hombre y menos aceptamos la explotación del Hombre por el Estado. Creemos, si, que la sociedad moderna organizada debe ser una colectividad en la que el hombre sea atendido y ayudado por el hombre y los hombres atendidos y ayudados por el estado.
Queremos crear una comunidad organizada, en equilibrio permanente, donde cada hombre pueda realizarse a si mismo y realizar el bien de todos.

LA ÉTICA PERONISTA

Nadie se realiza a si mismo si vive en una comunidad que no se realiza también.
La ética peronista se funda y acepta plenamente en la ética popular, que lucha por la dignidad, la justicia, la libertad y altos ideales de solidaridad, las simples verdades evangélicas de Jesucristo. Es decir, nuestra moral es profundamente cristiana y popular.
El peronismo señala como fundamentales para la plena vigencia y realizaciones de su Doctrina, las siguientes virtudes: Humildad, dignidad, modestia, sinceridad, generosidad, desinterés, solidaridad y lealtad.
Los vicios que fundamentalmente rechaza el peronismo son los más salientes de la actitud moral de la oligarquía: el egoísmo, la vanidad, la ambición. Para asegurar la dignidad es debemos desarrollar en el pueblo argentino un sentido completo de la ética,  de esa ética que está aconsejando a cualquier hombre o a cualquier mujer hasta donde puede ir con sus inclinaciones personales, recordando que hay una moral a cumplir, una familia que defender, una patria que honrar. A esta ética es  a la que el pueblo debe hincarle  el diente  profundamente, para imbuir a las generaciones de argentinos esa civilización que trae el respeto por la tradición y las costumbres, por la familia, por la Patria y por el honor de la Nación.

LA IGLESIA

Existe una cabal coincidencia entre nuestra concepción del hombre y del mundo, nuestra interpretación de la justicia social y los principios esenciales de la Iglesia. La iglesia y el peronismo instauran una misma ética, fundamento de una moral común, y una idéntica prédica por la paz y el amor entre los hombres.Estamos seguros, eso sí, que las cartas apostólicas, encíclicas y pastorales, constituyen para nosotros un aporte claro y profundo. En este terreno, el Modelo Argentino solo necesita que ese mensaje sea adaptado eficientemente, por eso presentamos un Modelo Nacional, Social y Cristiano.La ruta que debemos recorrer activamente es la  misma que definen las Escrituras: un camino de fe, de amor y de justicia para un hombre argentino cada vez más sediento de verdad.

LA CULTURA

La cultura es determinante de la felicidad de los pueblos porque por cultura debe entenderse no solo la preparación moral y arma de combate para sostener al posición de cada hombre y mujer en la lucha cotidiana, sino instrumento indispensable para que la vida política se desarrolle con tolerancia, honestidad y comprensión. Queremos una cultura para el pueblo, queremos que la cultura esté al alcance de todos los seres humanos de este pueblo, para que así cada uno pueda ser artífice de su propio destino. La gestación de nuestra cultura nacional resultará de una herencia tanto europea como específicamente americana, pues no hay cultura que se constituya desde la nada, pero deberá tomar centralmente en cuenta los valores que emanan de la historia específica e irreductible de nuestra patria. Muchos de tales valores se han concretado en la cultura popular, que, como todo lo que proviene de la libre creación del pueblo, no puede menos que ser verdadera. Dirigir nuestra mirada a esos valores, intrínsicamente autóctonos, no significa tampoco precipitarnos en un folklorismo chabacano, que nuestro pueblo no merece, sino lograr una integración creativa entre la cultura mal llamada superior y los principios más auténticos y profundos de esa inagotable vertiente creativa que es la cultura de un pueblo en búsqueda de su identidad y su doctrina.

LA FAMILIA

Dignificar moral y materialmente a la mujer equivale a vigorizar la familia. Vigorizar la familia es fortalecer la Nación, puesto que ella es su propia célula.
La familia seguirá siendo  en la comunidad nacional por la que debemos luchar, el núcleo primero, la célula social  básica cuya integridad debe ser cuidadosamente resguardada.
La familia es, en última instancia, el tránsito espiritual imprescindible entre lo individual y lo comunitario. Una doble permeabilidad se verifica entre familia y comunidad nacional; por una parte, esta inserta sus valores e ideales en el seno familiar; por otra parte, la familia difunde en la comunidad una corriente de amor que es el fundamento imprescindible de la justicia social.
No puede concebirse a la familia como un núcleo desgajado de la comunidad, con fines ajenos y hasta contrarios a los que asume la Nación. Ello conduce a la atomización de un pueblo y al debilitamiento d e sus energías espirituales que lo convierten en fácil presa de quienes lo amenazan con el sometimiento y la humillación.
Es la solidaridad interna del grupo familiar al que enseña al niño que amar es dar, siendo es el punto de partida para que el ciudadano aprenda a dar s de sí todo lo que sea posible en bien de la comunidad.

LA JUSTICIA SOCIAL.

La justicia social es el margen de justicia que cada persona necesita para vivir con dignidad y con felicidad. Propugnamos la justicia social como inmanente al ser nacional, a pesar de que la justicia está en la base de la doctrina cristiana que surgió en el mundo hace 2000 años.
El peronismo quiere para el hombre argentino, que se desenvuelve en plena libertad en un ámbito de justicia social y que esa justicia social esta fundada en la ley del corazón y la solidaridad del pueblo. Antes que en la ley fría y exterior, y tal solidaridad sea asumida por todos los argentinos, sobre la base de compartir los beneficios y los sacrificios equitativamente distribuidos.
Buscamos hacer desaparecer toda causa de anarquía para asegurar  con una armonía, a base de justicia social, la imposibilidad de la alteración de nuestras buenas relaciones entre el capital, el trabajo y el Estado. Hay una sola manera de resolver el problema de la agitación de las masas, y ella es la verdadera justicia social, en la medida de todo aquello que sea posible a la riqueza del país y propia economía, ya que el bienestar de las clases dirigentes y de las clases trabajadoras está siempre en razón directa de la economía nacional.

LA TERCERA POSICIÓN

La Tercera Posición no es,  en manera alguna, una posición de neutralidad frente a los problemas políticos, económicos y sociales del mundo contemporáneo. Es en cambio, una actitud positiva que se ofrece a la humanidad como solución a sus problemas.
Los argentinos no pretendemos crear en el mundo actual una tercera fuerza porque entendemos que tal vez hay pasado el momento oportuno para organizarla. Pero considerando que las ideas son más poderosas que todas las fuerzas materiales reunidas, hemos  creído  que era nuestro deber ofrecer al mundo la idea de una Tercera Posición ideológica;  y para ofrecerla al mundo con algún atractivo mayor, la hemos realizado ya nosotros, entregándola a la humanidad más como experiencia que como doctrina.
En el orden económico la Tercera Posición es el abandono de la economía dirigida, por un sistema de economía social, al que se llega poniendo el capital al servicio de la economía. En el orden social la Tercera Posición entre el individualismo y el colectivismo, es la adopción de un sistema cuyo instrumento básico es la justicia social. En el orden político la Tercera Posición implica poner la soberanía de las naciones al servicio de la humanidad en un sistema cooperativo de gobierno mundial.

LA DEMOCRACIA

Una toma de conciencia, debidamente razonada, nos pone en situación de ir directamente hacia las estructuras intermedias completas que, cubriendo partidos políticos y grupos sociales, den a nuestra comunidad la fisonomía real de lo que queremos calificar como “democracia social”. La configuración política de esta comunidad organizada implica la creación de un sistema de instituciones políticas y sociales que garanticen la presencia del pueblo en la elaboración de las decisiones y en el cumplimiento de las mismas. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo. Esa democracia es “social” porque la sociedad es su marco, su objeto y el instrumento de su realización y porque el pueblo organizado en sociedad es el actor de las decisiones y el artífice de su propio destino. Es “social”, en cuanto procura el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad. La “democracia social” (que no es lo mismo que social-democracia... no dejarse confundir) no puede entenderse sino en función política, que hace al vínculo natural y necesario para asegurar la cohesión del cuerpo social y la realización de lo que secularmente  se ha dado en llamar el “bien común”.

LA LIBERTAD

La libertad se instala en los pueblos que poseen una ética y es ocasional donde esa ética falta.
El impulso de nuevos y buenos sentimientos se conjugan en la fórmula: Libertad, justicia y solidaridad.
Los pueblos para ser felices, necesitan, ante todo, ser justos y libres. La libertad es el medio indispensable para lograr la felicidad del pueblo.
En nombre de una libertad no pueden anularse vidas, vocaciones o espíritus. La sociedad, para existir, exige que la Libertad de unos subsista con la libertad de todos.
La Libertad hay que asegurarla a fuerza de trabajo, dando primero al ser humano la libertad económica, que es fundamental. Nosotros no somos partidarios de la libertad unilateral que se tiene desde hace tiempo, dentro de la cual es rico tiene libertad para hacer todo lo que quiera y el pobre una sola libertad: la de morirse de hambre.
La libertad debe arrancar desde el punto en que haya sido afianzada definitivamente la seguridad social, la familia y la defensa nacional. Una libertad sin seguridad de vida, de trabajo, de educación y vivienda digna, es una falsa libertad.

LAS FUERZAS ARMADAS

Las fuerzas armadas son parte del pueblo y, como tal, están integradas con el mismo. La unión y solidaridad del pueblo  y las fuerzas armadas son una precondición para que fructifique la democracia social de nuestro Modelo argentino.
Si bien nuestras Instituciones Armadas, ante la eventualidad de un conflicto militar, constituirán la columna vertebral del sistema de defensa, su participación no se limitará a prepararse para esas posibilidades. También colaborarán firmemente en los esfuerzos en que se empeña el Estado Argentino y el resto de los sectores nacionales, con la finalidad de alcanzar y consolidar el desarrollo armónico de la República. Así concibo a nuestras Fuerzas Armadas, consustanciadas con nuestro Pueblo en una estrecha e indestructible unidad espiritual.

LA ECONOMÍA

Hay que tener siempre presente que aquella nación, que pierde el control de su economía, pierde su soberanía. Habrá que evitar; entonces, que la participación extranjera (en forma visible o embozada) llegue al punto de hacernos perder el poder de decidir.El peronismo comprende a lo económico como naturalmente emanado de un proyecto histórico-político de carácter intrínsicamente nacional, social y cristiano. En tal sentido, el objetivo fundamental es servir a la sociedad como un todo, y al hombre no solo como sujeto natural sometido a necesidades materiales de subsistencia, sino también como persona moral, intelectual y espiritual.
En rigor, nuestra concepción tampoco supone que la búsqueda del beneficio personal invariablemente redunda en el bien de toda la sociedad. Por el contrario, la actividad económica debe dirigirse a fines sociales y no individualistas, respondiendo a los requerimientos del hombre integrado en una comunidad y no a las apetencias personales.
Esta interpretación amplia y solidaria de la actividad económica, llevará implícita una definición clara del concepto de beneficio, ubicándolo no ya como un fin en si mismo, lo que  daría como resultado una utilización de los recursos en función de un individuo egoísta, sino como la justa remuneración del factor empresarial por la función social que cumple. Debemos argentinizar nuestra economía.

LOS TRABAJADORES.

La columna vertebral del peronismo es el Movimiento Obrero Organizado.
El trabajo es un derecho y un deber porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume. En la comunidad a que aspiramos, la organización de los trabajadores es condición imprescindible para la solución auténtica del Pueblo. A partir del principio del libre posibilidad de constituir sindicatos, el peronismo siempre sustentó el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera.
Los objetivos de las organizaciones de trabajadores residan en la participación plena, la colaboración institucionalizada en la elaboración del Proyecto Nacional, y su instrumentación en la tarea de desarrollo del país. Los trabajadores tienen que organizarse para que su participación trascienda largamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo. El hombre y la mujer, cualquiera sea su condición, tienen un supremo derecho que no les puede negar nadie en la vida, la defensa de su propia dignidad.

CONSTRUIR EL FUTURO

Nosotros queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Los grandes pueblos son aquellos que quieren serlo. Es el pueblo el único que puede salvar al pueblo. El año 2.000, encontrará a los pueblos unidos o esclavizados.
Del hombre aislado pasamos a la familia, de ésta a la tribu, luego al Estado primitivo, la ciudad, el Estado medieval, la nacionalidad y ahora avanzamos hacia el continentalismo. Como esta evolución no ha de detenerse allí, frente a una Tierra empequeñecida en el tiempo, sino en el espacio, por el progreso de la velocidad de los medios técnicos modernos, debemos pensar que la próxima etapa de la evolución será indefectiblemente el UNIVERSALISMO. El hombre es hermano del hombre, quiera o no quiera.
La consigna de este momento ha de ser unión y entendimiento entre los hombres de nuestra causa, para evitar disensiones. Los que dirigen deben escuchar a las masas, que no se equivocan, y ellas deben ser disciplinadas y concientes para empujar en conjunto este MOVIMIENTO NACIONAL PERONISTA, que es la verdadera salvación de la Patria.

CONCLUSIÓN

Debimos sentarnos para leer todo lo que hasta aquí fue palabra y acción de Perón y Evita. El talento, la imaginación, la capacidad y la humanidad de estos dos seres humanos formidables que dio este siglo XX, no pueden contemplarse en su totalidad, extensión y profundidad en esta obligada síntesis de los fundamentos de la Doctrina Peronista.
En forma clara y sencilla les damos a los peronistas estos fundamentos, para que al conocerlos los comprendan y apliquen. Única manera de lograr la “unidad de concepción” que sirva a todos para al “unidad de acción”. Cada peronista podrá explicar y transmitir sin distorsiones la Doctrina Peronista. Así, frente a propios y extraños, hablaremos el “mismo idioma”.
Evitaremos además, que los eternos enemigos del peronismo, desde afuera o desde adentro del Movimiento y del Partido, deformen la Doctrina para beneficio de intereses y objetivos que no son nuestros.
El argentino no peronista, que actúe honestamente, podrá informarse, conocer y saber que el Peronismo tiene una Doctrina, una Ética y sabrá de primera sano cual es.
Cada compañera, cada compañero, tendrá facilitada su militancia, ya sea como predicador o como hacedor del peronismo, sabiendo que si se logra conjugar la retórica virtuosa del predicador  con la constante actitud voluntariosa del hacedor, que buenos dirigentes tendríamos...
Ahora que hemos terminado esta lectura, debemos levantarnos. Elevemos nuestros ojos al cielo, sabiendo que tenemos nuestros pies bien firme sobre esta maravillosa tierra Argentina.
Con la fe y la pasión de servir a un ideal posible, con la mística que nos da el conocimiento de la Doctrina Peronista, la única verdaderamente nacional, levantemos bien en alto el Pensamiento Nacional de Perón y Evita.
Tengamos una bandera, la de la Patria. También un objetivo, hoy más que nunca; digamos: Liberación o dependencia.
Aceptamos un único  Peronismo, el de Perón y Evita. Reinvidiquemos el carácter Movimientista del peronismo. Con la humildad que cada recibió de Dios y sin perderla, hagamos honor a la suprema decisión de Ser Peronista de Verdad, con la Verdad del Peronismo.
Trabajemos para “El Peronismo” y templados en la fragua revolucionaria que encendiera Juan Domingo Perón y que alimentara la siempre inolvidable compañera Evita, insuflemos nuestras almas con es llama sagrada llamada PERONISMO. Pensemos, hablemos y actuemos con un mismo ideal: ARGENTINA, ARGENTINA, ARGENTINA.









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