jueves, 19 de julio de 2012

Un hito para la unidad en la lucha: Entre Ríos. Un día para recordar

por Ignacio González Lowy

El viernes 8 de junio de 2012 quedará grabado a fuego para quienes creen en la necesidad de: en unidad, en la calle y luchando; enfrentar la decisión del gobierno de descargar la crisis sobre los trabajadores. En Entre Ríos, pese a la decisión de las conducciones de AGMER, ATE y CTA provinciales, fue un día combativo, ruidoso, en el que miles se expresaron con alegría y fuerza en la lucha.

Finalmente, y pese a los esfuerzos desesperados de las conducciones gremiales adictas al urrikirchnerismo, Entre Ríos se cubrió de luchas en el marco del Paro Nacional de la CTA. En Paraná y María Grande, en Concordia, en Chajarí, en Tala, en Ceibas y Paranacito, en Villaguay y seguramente en otros puntos de la provincia que se nos escapan; docentes, trabajadores del Estado, desocupados y privados, junto a estudiantes, salieron a las calles a manifestarse.

Las consignas y los reclamos de la jornada no dejaban lugar a dudas: paritarias libres, $5.000 de salario mínimo con el horizonte de alcanzar la canasta familiar real, 82% móvil para los jubilados de todo el país y defensa de la Ley 8732 en Entre Ríos, defensa de las obras sociales, por trabajo genuino y contra la flexibilización y el trabajo en negro, contra el impuesto a las “ganancias” (al trabajo) y por la derogación de la Ley Antiterrorista… no había margen para dudar: ¿de qué lado había que estar?

Aunque digan que no

En Entre Ríos la jornada de lucha se preparó con mucha dificultad y no menos trabas. AGMER convocó a un congreso en cuyo temario no incluyó ninguna posibilidad de discutir un plan de acción, y ante la demanda de los congresales de la agrupación Rojo y Negro (que traían de sus departamentos el mandato de abrir esa instancia), impusieron su mayoría automática y ganaron la votación. O sea: hay un paro nacional de la CTA pero la conducción provincial de AGMER no sólo no adhiere, sino que ni siquiera amaga con permitir la discusión al respecto. En el caso de ATE, mientras a nivel nacional el sindicato convocaba al paro y a marchar, Pellandino, Galarraga y compañía hacían campaña de prensa en su contra. Finalmente, cuando notaron que sus bases iban a hacer masivamente una huelga que ellos estaban boicoteando, hablaron de “libertad de acción de las bases” (una originalidad con pocos antecedentes en la historia sindical) y buscaron de este modo evitar hacer el ridículo. No lo lograron. CTA provincial, por su parte, continuó con su política de traicionar a sus votantes (que al votar a esta conducción también votaron la lista que a nivel nacional triunfó: la de Micheli), pegándose al interventor elegido por la Casa Rosada para la central de trabajadores: Hugo Yasky.

Así, se realizó un inconcebible "congreso provincial" en el Complejo Escuela Hogar de Paraná al que no fueron invitados ni notificados todos los congresales provinciales de la CTA que no coincidieran con la línea política de su conducción. En este circo, ilegítimo por donde se lo mire, ni se discutió la jornada de lucha resuelta por el congreso federal de CTA nacional realizado el 27 de abril en Capital Federal.

Sin embargo, y como dice la canción que sonó en la marcha por Paraná, “nos decían que no, no querían luchar; hoy ganamos las calles en este paro que es nacional”. Así, en Chajarí los docentes fueron a la ruta, en Ceibas y Paranacito también, en Concordia a la plaza central, en Villaguay y Tala se realizaron asambleas, en María Grande se marchó por la ciudad; y en Paraná marcharon juntos los docentes, trabajadores de salud (hospitales y centros) y del COPNAF, judiciales de AJER, estibadores portuarios, trabajadores de la OSPLAD (SITOS), trabajadores desocupados (de la Corriente Clasista y Combativa), choferes de la UCRA, estudiantes de la UADER y varias organizaciones políticas. Se marchó por el centro de la ciudad, se exigió a las conducciones gremiales provinciales que estuvieran a la altura de las circunstancias y dejaran de impedir las luchas por sus derechos, y se terminó con un acto intenso y ruidoso frente a Casa de Gobierno.

Sabores

Queda, sin duda, el sabor amargo de no haber podido realizar un paro nacional (que ni siquiera se discutió en muchos departamentos de la provincia) en los gremios principales de CTA en Entre Ríos. Queda, de todos modos, el dulce sabor de haber convertido un día que podría haber pasado “sin pena ni gloria” (si fuese por las conducciones centrales de ATE y AGMER), en un día de lucha, combativo, que se hizo sentir. Las bocinas y los aplausos de los vecinos que acompañaban el reclamo, sorprendidos al pasar, también es un dato que no debería ser menor para medir el pulso del sentir social (en otras ocasiones más dubitativo y hasta enfrentado con los protestantes).

En Plaza de Mayo, en Buenos Aires, con más de cien cortes de ruta en todo el país, y en Entre Ríos en tantos puntos de su geografía; el 8 de junio quedará grabado a fuego en nuestras efemérides. Quizá no sea el comienzo de nada, porque esto se viene gestando hace mucho tiempo; pero sí puede que sea un punto de inflexión. El gobierno buscará, a partir de ahora con más fuerza, desarticular y deslegitimar la lucha de las seccionales y organizaciones sindicales que están en lucha. Cuenta para ello con diferentes armas y estrategias: desde conducciones gremiales serviles hasta organizaciones como el PTS, que con ropaje de "izquierda" reproduce sus argumentos para golpear junto a éstas contra los sindicatos que desarrollan el plan de lucha.

Que en AGMER se hayan movilizado justamente las seis seccionales que conduce la agrupación Rojo y Negro, no es casualidad. Es fruto de la coherencia de quienes sí permitieron que se discuta la necesidad de un plan de acción, y buscaron las formas de llevarlo a cabo, aún contra los impedimentos burócratas y antidemocráticos de la conducción provincial de AGMER.

A los dirigentes que el día del paro nacional en vez de estar encabezando la movilización estaban en La Rioja, no de vacaciones sino en un “congreso” para formar un “movimiento sindical latinoamericano” (¡qué buen comienzo para ello!: huir de sus ciudades para no estar en ellas un día de lucha nacional); les llegará el turno, tarde o temprano, de dar explicaciones. Mientras tanto, la bronca seguirá buscando los cauces por los que expresarse. Y, cuando esto ocurre, como bien nos enseña la historia; tarde o temprano “tronará el escarmiento”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario